Nota Pagina 12

Miércoles, 29 de julio de 2015
Jorge Retamoza y Colores de otoño

El saxo en el tango

“Creo que ya está establecido que mi trabajo es el de un saxo de Buenos Aires y quiero evitarme la explicación de si puedo tocar un tango con él”, señala el notable instrumentista.

Por Cristian Vitale
pagina 12 Colores chico

 

Retamoza actúa mañana con su cuarteto en Notorious.

Un orfebre de la música, Jorge Retamoza. Un inquieto al que hace un tiempo le dio por traspasar a su saxo –nota por nota, fraseo por fraseo, articulación por articulación– el mundo que Astor Piazzolla y Gerry Mulligan habían inventado en el nodal Reunión Cumbre. Un hurgador que, casi en solitario, le dio y le da por proveer al tango de las bondades de un instrumento un tanto extraño a él. Un tipo del jazz y de la academia, además, que acaba de publicar un disco que cruza ambas vertientes con el género porteño por esencia, a través de nueve piezas propias más una versión: “Solo en la multitud”, de Eduardo Rovira. Un disco que, bajo el nombre Colores de otoño, presentará con su cuarteto mañana a las 21 en Notorious (Callao 966). “Le puse así porque me gustan el dorado, el marrón y los ocres que aparecen en el otoño. Además, la sensación de frío, la luz de esa estación me resultan inspiradoras”, enmarca el hombre del saxo barítono, ante la inminencia del concierto y sobre un trabajo que, en rigor, intenta una música porteña del siglo XXI. O una de las posibles. “Creo que ya está establecido que mi trabajo es el de un saxo de Buenos Aires, y quiero evitarme la explicación de si puedo tocar un tango con él o no. Este disco pone al saxo a discurrir junto a los otros instrumentos tradicionales del género sin intentar demostrar nada. Prevaleció la idea de la música más que la de un instrumento central”, sentencia él, y las piezas hablan por sí.

“El cuarto”, por caso, que evoca a las orquestas de tango en clave de ritmos irregulares. O la tríada “Estudio Uno”/ “Colores del Otoño”/ “Patita” que, según su compositor, “están construidos a partir de sensaciones que me producen la organización de los sonidos”. O el mismísimo “Aquel Nueve”, dedicado a una influencia clave para Retamoza como fue el Conjunto 9 de Piazzolla, que maravilló a propios y extraños allá por el bienio 71-72 del siglo pasado. “Hace años había escrito un solo de piano como un ejercicio, como el tipo de solo que podría encarar Tarantino en los discos del Conjunto 9… y eso esperó guardado, hasta que tuviera la oportunidad de tocarlo como lo imaginaba. Cuando se lo mostré a Gastón Harisquiry (pianista del cuarteto) inmediatamente reconoció el origen, y así fue que se transformó en la parte de B del tema. Además, la sonoridad de ese grupo siempre me ha gustado mucho; esos dos discos han sido hermosos”, refiere el músico, cuya única versión ajena no provino del genio marplatense –en este caso– sino de otro notable del bandoneón y la composición, a veces injustamente ninguneado: Eduardo Rovira.

De él tomó el emblemático “Sólo en la multitud”. “La música de Rovira de alguna manera es parte constitutiva de mi estética”, dice Retamoza. “He grabado un par de temas en discos anteriores, porque me gusta su aridez, su sonido angular, la profundidad dramática de su música. Y me parece bien traerla de vez en cuando”, completa, sobre la pieza que redondea un mosaico de estéticas que también se abre hacia particulares abordajes de milongas camperas, como “Algo así”. “En principio, ésta era una obra para tocar con cuerdas, pero al final quedó con saxo y contrabajo. Es una obra que cambia constantemente de compás y tiene una segunda parte basada en la milonga campera, que es un ritmo que me encanta. Tiene el condimento que esa parte de la milonga está escrita en 7×8, ritmo sobre el que improviso a menudo. Ah, y como lo de las cuerdas no funcionaba, busqué extender el horizonte sonoro y pensé en la marimba, algo que seguiré profundizando a futuro porque me resulta atractiva esa calidez de la madera golpeada.”

–¿Por qué parte va su “lucha” por defender el saxo como instrumento de tango?

–Digamos que cada vez es mayor el número de saxofonistas que se interesan por el lenguaje del tango. La creación de cátedras sobre tango y saxo en los distintos niveles educativos públicos y la aparición de mi libro El Tango desde el Saxo van generando una cantidad mayor de interesados, una mayor cantidad de arreglos, y de obras nuevas, claro.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-36204-2015-07-29.html

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