“Colores del otoño”es el séptimo disco de Jorge Retamoza. Con nueve temas propios el saxofonista reafirma la búsqueda y la creación de un sonido que represente el espíritu de la ciudad. Al frente de su cuarteto, Retamoza entrega aquí un trabajo lucido y honesto, con algunas pinceladas jazzeras que realzan su inconfundible espíritu porteño. Los jueves 23 y 30 de julio, los “Colores del otoño” llegan al escenario de Notorious.

 

Nueve de los diez temas que integran el disco son tuyos. ¿Es música escrita especialmente para este trabajo o es anterior?

Escribí para el disco algunos temas y también tenía música que fui preparando con tiempo. Inicialmente el disco iba a salir en el 2013 y se fue postergando. Yo tenía una serie de músicas que había escrito para un entorno orquestal o ms académico´. Músicas que se habían tocado uno o dos veces y nunca más. Entonces pensé que sería una buena opción adaptar parte de ese material para tocar con este grupo, junto con otra música que sí estaba escrita pensando en “Colores del otoño”.

¿Cuáles son los temas que adaptaste?

Por ejemplo “El tema del uno”, que es parte imiento de un concierto para orquesta, bandoneón y saxo tenor, que toque algunas veces. Otro es “Patita”, un tema que tenía un tratamiento orquestal, que luego yo reduje para un quinteto más vibráfono.  Es música que fui llevando progresivamente al grupo y que sume a otras cosas que ya tenía preparadas.

Al ir adaptando música inicialmente pensada para otras formaciones, imagino que aún debe quedar mucho por “descubrir”….

Si hay mucha música que aún quedó afuera.  De hecho “Colores del otoño”  es parte de una obra más grande, de un trabajo integral,  que tiene tres o cuatro partes y  voy presentando de a poco.

¿Al hacer estas adaptaciones o al componer música nueva, estabas pensando en el grupo con el que grabaste?

Si, de alguna manera si. Cuando hice lo de “Colores…” yo sabía que iba a invitar a Javier Weintraub a tocar.  Lo mismo cuando escribí el solo de bandoneón que Nicolás Enrich hace en “Otra lluvia”, que parece improvisado pero no lo es,  está escrito nota por nota. También “El cuarto”, está escrito para este grupo.

Hablabas del solo de bandoneón que parece improvisado pero está escrito. ¿Hay momentos en el disco de plena improvisación?

Hay un poco de todo. En algunos temas que están todo escritos, como “Estudio 1” o “73 La renga”. Otros, como“Colores del otoño” tiene una improvisación corta del contrabajo. En el resto si hay solos improvisados del saxo, el piano o el bandoneón.

Siempre se piensa en el jazz cuando se habla de improvisacíon, no en el tango…

Sí. Porque hay toda una historia en el jazz con eso. Pero a mí me interesa la improvisación en general y creo que se puede usar en el tango. Siempre vas a encontrar en mi música temas que tienen momentos improvisados. A veces más, otras menos, o más repartidos.  Es un aspecto que me resulta interesante y quiero seguir trabajando.  Principalmente desde el contrapunto, el clima o el desarrollo del tema.

Lo que me llama la atención es que esos pasajes improvisados no alejan a tu música del tango. Sigue siendo una música porteña,  que no pierde su esencia tanguera…

Me alegra que veas eso.  Porque es justamente mi propósito. Es algo por lo que trabajo desde hace mucho, mucho  tiempo. Estudio. Transcribo obras de tango. Piezas para bandoneón, de algún violinista o de Roberto Grela para guitarra.  Allí tenés un caso especial en relación a lo que hablábamos. La guitarra está en distintos géneros, en el rock, en el blues, en el jazz, pero escuchas a Grela y es puro tango.  Yo quiero hacer del saxofón una voz posible dentro del lenguaje porteño. Puede gustar o no. Pero yo ya no pienso en eso. Sólo pienso en la música.

¿Con que instrumento componés?

En general compongo con el piano. Escribo una melodía, con una armonía y después trabajo el arreglo según el tipo de música que quiero y con el grupo con el que vaya a tocarlo. Otras veces surge del saxo. Por ejemplo en “Patita”, un tema super escrito, lo que está en la melodía lo hice con el saxo. Cuando toco el “caño” me vienen ideas, improviso y salen cosas que luego organizo, transcribo y puedo usar dentro de algún tema.

Hace unos meses trabajaste sobre “Reunión cumbre”, el disco que reunió a Astor Piazzolla y Gerry Mullligan. ¿Ese estudio en profundidad de una obra tan emblemática, modificó en algo tu mirada musical? 

No, no me quedó o modificó nada.  Solo el placer de hacerlo. Para mí ya es una música muy familiar, muy conocida. Incluso cuando comencé a pensar en el saxo para el tango, hace muchos años, comencé a transcribir a Piazzolla. Conozco bien el estilo de Mulligan también. Es una música muy familiar para mí. Lo tengo transcripto desde hace muchos años. Así que el proyecto no me resultó extraño, ni modificó en nada mi mirada musical. Si, como te digo, fue muy grato de hacer, aunque ese proyecto retrasó la salida de “Colores de otoño”. Estuvo muy bueno.

Tampoco modificó tu punto de vista instrumental…

No tampoco. Desde el punto de vista instrumental hay otros barítonos que me gustan más que Mulligan. Lo valoro y me parece un músico tremendo, pero como instrumentista me gusta más la escuela de Pepper Adams. Prefiero un estilo más “filoso”, más “cortante”, como el de Ronnie Cuber o Nick Brignola. Un saxo barítono ágil, más cerca de un saxo tenor solista. Allí me identificó más. Igual Mulligan es un grande.

Jorge Retamoza Cuarteto
presenta “Colores del otoño”
Jueves 23 y 30 de julio. Notorious
Callao 966. CABA
 
Jorge Retamoza, saxo y dirección
Nicolas Enrich, bandoneón
Gastón Harisquiry, piano
Roberto Seitz, contrabajo